Saturday, April 22, 2017

Una Cita con Dios

Éxodos 19:9-11
“9 Y el Señor dijo a Moisés: He aquí, vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y también te crean para siempre. Entonces Moisés comunicó al pueblo las palabras del Señor. 10 El Señor dijo también a Moisés: Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos; 11 y que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.

¿Has considerado la posibilidad que Dios desea una cita contigo? Para muchas personas es una locura sentarse en un restaurante en una cita con Jesús. La costumbre de lo físico hace difícil entender lo espiritual. La realidad es que nuestro Salvador y Rey desea citas con cada uno de sus creyentes. El desea conversar, a solas; íntimamente, con nosotros. Cada creyente está cargando su propia cruz. Esa cruz no se comunica con otros creyentes porque puede envolver informaciones de muy poco placer al oído humano, y solo los oídos de Jesús pueden escuchar sin juzgar ni señalar.

Cada creyente debe sacar el tiempo, a solas, en privado, para hablar y escuchar a Dios. Es triste pensar que algunos creyentes no creen que Dios pueda hablar con el hombre. Consideran que esto solo sucedía en el Antiguo Testamento. Leemos en las Sagradas Escrituras, Hebreos 13:8, que “Dios es el mismo Ayer, Hoy...” pero parece que no creemos esto, o puede ser que no lo podemos procesar por la Excelsitud de Dios. La realidad es que Jesús, Dios Padre y el Espíritu Santo desean tener intimidad con cada creyente, y esto no solo en lo espiritual pero también en lo natural. Job dijo “de oídas te había oído pero ahora mis ojos te ven” (Job 42:5).  ¿Por qué no de aceptar que si podemos entablar una conversación con nuestro creador? Esto abriría tantas puertas espirituales y conduciría a establecer una intima relación con nuestro Padre Celestial y con aquel que permitió que el Velo que separaba esa comunicación se rompiera, ¡Jesucristo Hijo!

Dios Padre dijo a Su pueblo Israel “pruébame en esto y abriré las puertas de los cielos…” Malaquías 3:10. Este versículo se usa mucho para los diezmos, pero en realidad el Padre desea que también lo probemos en otras áreas, como en la comunicación y en relación personal con El. Dios habla “hoy” y seguirá hablando “siempre” no te pierdas ese privilegio de los hijos de Dios, y si eres hijo entonces puedes establecer esa íntima relación con tu Padre Celestial.  Él lo desea, pero la pregunta es, ¿lo deseas tú?

Eliges el lugar, la hora, y el tiempo. Puede ser cada mañana, tarde, noche, de madrugada. Lo importante es elegir un espacio separado para ese encuentro. Esto puede ser tu oficina, el patio, el closet, el parque, donde tú desees, y ahí Dios se encontrara contigo. Pueda ser que con el tiempo de ese encuentro o cita, el Padre, como hizo con Moisés (Éxodos 10:19), empiece a decirte donde y como desea se reúnan. Qué hermoso seria escuchar al Padre, a Jesús o al Espíritu Santo decir “hoy deseo reunirme contigo en…” ¡que privilegio tenemos los hijos del Reino Celestial!


Hoy te reto a que haga una cita con tu Padre Celestial…te aseguro ¡No quedaras defraudado!

Monday, January 2, 2017

Discerniendo La Tormenta

“Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma” (Marcos 4:39 v. LBLA).

“Y el SEÑOR desató sobre el mar un fuerte viento, y hubo una tempestad tan grande en el mar que el barco estuvo a punto de romperse” (Jonás 1:4 v. LBLA).

1 Juan 4 exhorta escudriñar los espíritus. Este capítulo del Nuevo Testamento no debe leerse a la ligera. Enfatiza el Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo y como identificarlo. “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (v.1). Es de buen sabio recordar la Creación, como Dios la hizo perfecta y como satanás se infiltro ocasionando confusión. Este engendro duda, causando que Eva desobedeciera; esta luego incito Adam a desobedecer, así provocando la ira de Dios y la salida del Huerto del Edén.
Desde el principio de los tiempos podemos leer que todo lo que Dios hace satanás desea destruir. Este frecuentemente usa el medio de la confusión (se ve real pero no es). Imitando lo de Dios y creando lo falso. Este imita de forma fraudulenta, haciendo creer que es real y valorable, para confundir al hombre. Sin discernimiento de espíritus, fácilmente se toma lo falso como si fuera real. Muchos entienden este concepto ya que algunos han sido engañados comprando lo falso que parecía real. Pero solo después de la inversión se dieron cuenta que habían sido engañados. De igual manera se presenta satanás y sus demonios. Aun en las reuniones santas se infiltran provocando discusiones, disensiones y hasta divisiones. Esta última es la meta de satanás, desunir al Cuerpo de Cristo para que se debilite y poderlo atacar y vencer. El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu habla en este capítulo de 1 Juan 4.
            Las tormentas espirituales entristecen el Alma y debilitan el espíritu del hombre. Unas vienen para destruir y otras para construir. Los versículos que hacen referencia a esta escritura (Marcos 4:39 y Jonás 1:4) muestran dos tipos de tormentas. Una desatada por satanás (Mr 4:39) y la otra enviada por Dios (Jonás 1:4). Satanás deseaba incitar miedo, temor, duda, mientras que Dios deseaba que Jonás regresara e hiciera lo que Él le encomendó. Dios desea entrarnos en Su obediencia así recibiendo sus bendiciones. La tormenta satánica se reprende en el nombre de Jesús y esta “calla y enmudece.” La tormenta Divina no se puede reprender porque viene de Dios. por lo tanto, es de suma importancia discernir las tormentas de la vida; esas que nos llegan desprevenidos. A veces las decisiones que tomamos traen consecuencias negativas, pero estas no son desprevenidas ya que tomamos parte en ella. Aquellas que suceden sin involucrarnos, debemos orar para discernirlas. Jonás tomo una decisión equivocada, tuvo consecuencias y solo tuvo que pedir perdón y enderezar sus pasos al orden de Dios. Los discípulos tuvieron que acudir al Maestro ya que no podían controlar la barca en su propio conocimiento y fuerza. Debemos recordar que la mayoría de estos eran pescadores y se deduce que habían experimentado varias tormentas de mar. Esta era diferente. Tuvieron que acudir a Jesús. Solo Jesús entendía que era una tormenta “contraria” por lo que reprendió y ordeno.
            Cuando lleguen tormentas a nuestra vida, debemos buscar la dirección de Dios y esperar que el Espíritu Santo ministre, ayudándonos a discernir si pedir perdón o reprender y ordenar. No reprendamos a la ligera. Muchos todo lo reprenden, en especial cuando esto le causa tristeza, miedo, angustia. Nuestro Señor desea que lo involucramos en todo nuestro sentir, con esto actuando de forma Divina, ya que somos guiados por el Espíritu Santo. Muchas veces satanás desea detener victorias en nuestro caminar con Cristo. Cuando tormentas satánicas se levantan, es importante conocer el porqué de esas tormentas. Marcos 5 muestra que después de la tormenta, ellos pasaron al otro lado y llegaron a una ciudad de Decápolis, donde estaba el gadareno endemoniado que le salió al encuentro. Recordemos como este fue libre y regreso (por orden de Jesús) a evangelizar su familia y país. Leyendo el pasaje, entendemos que este hombre estaba bien atado por satanás, y “moraba en los sepulcros.” Con esto podemos deducir, que satanás trato de incitar miedo y temor en los discípulos para que no llegaran “al otro lado.” Él sabía que en el momento los demonios tuvieran un encuentro con Jesús iban a ser revelados, atados y echado fuera de los endemoniados. Así liberando a muchos, los cuales irían a testificar de Jesús y la llegada del Reino de Dios a ese lugar.
La finalidad de las tormentas contrarias es incitar miedo, temor, causando que se retroceda o detenga un proyecto. Nehemías no hizo caso, ni tuvo miedo de los incitadores que le ordenaban dejar el proyecto de la obra de reconstrucción del muro (Nehemías 4). Nehemías oro y reprendió mientras continuaba la obra (4:4). Este prosiguió sabiendo quien lo envió y respaldaba. Cuando Dios envía algún lugar o una obra, siempre se levantará tormentas contrarias. Es necesario mantener una comunión con el Espíritu Santo para ser iluminados y guiados actuar.
Cuando se discierne la tormenta, el tiempo que dedicamos a ella es mejor utilizado; concentrado y enfocado; sea pedir perdón y regresar a Dios, o reprender y ordenar. 

Saturday, December 31, 2016

Una Iglesia

“Para presentársela gloriosa para sí mismo, una Iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha”
(Efesios 5:27 SE 1569).

Jesucristo regresara a buscar Su Iglesia. Aquella por la cual dio todo, incluyendo Su vida. El estableció una Iglesia para las naciones. Una Iglesia que se extendería al fin de la tierra, y de Ella se establecerían congregaciones para reuniones y asambleas. En estas congregaciones de comunidades cristianas se prepararían discípulos, formando comunidades de discipulado para luego enviar y seguir la expansión del Evangelio. Según Efesios 5, Una Iglesia que lo imite a Él, andando en amor y humildad, honesta, agradecida, sabia, sometida, respetuosa, que anda en santidad; unida, con un mismo sentir y motivo. Una iglesia con Una Sola Misión (Marcos 16:15).
Lastimosamente, con el surgir de los tiempos, pastores y ministros empezaron adueñarse de La Iglesia. Apartándose del propósito original Jesús instituyo. Estos compiten entre sí y prohíben a los miembros de su congregación visitar otras congregaciones o comunidades cristianas, creando discusiones y pleitos entre hermanos en la fe. Estos también aprenden a competir entre sí. La desunión eclesiástica es de tal magnitud que muchos pastores y ministros no se hablan. Estos están enfocados en su congregación, pero no en La Iglesia. Lo cual ha causado confusión y éxodos en las congregaciones, y peor aún, de la fe en Jesucristo.

Muchos confunden el termino congregación – lugar de reunión, con Iglesia. Estos llaman al lugar de reunión “iglesia.” La única realidad es que somos una Iglesia que se reúne en diferentes lugares. El libro de Los Hechos modela este concepto, pero sobre todo muestra la unidad entre los ministros y miembros/hermanos en la fe. El propósito de implementación de congregaciones era para uso de reuniones santas. Así dando lugar a que los hermanos tuvieran un lugar cercano donde reunirse. La esencia y propósito de las reuniones eran las misma. Todos se ayudaban entre sí y trabajaban para un propósito común, la expansión del Evangelio de Jesús y la proclamación del Reino de Dios. Estas congregaciones no tenían identificadores - no se llamaban congregación de Pablo o de Pedro, sino que trabajan en común proclamando a Jesús. ¿Por qué no imitar el gobierno Jesús instituyo y dio a los Discípulos? Con un lugar de reunión, donde los pastores se reunían, en el concilio principal, para hablar y dar reportes de las maravillas de la obra de Dios, trabando en conjunto con el Hijo y el Espíritu Santo. No esperemos ser llamados “hipócritas” como Jesús llamo a los Maestros de la Ley y a los Fariseos (Mateo 23). Unámonos en la unidad del Espíritu y seamos la Iglesia que estuvo en el corazón de Jesús desde su fundación. (Recomiendo leer el capítulo de mateo 23 completo).

Monday, December 19, 2016

¿Cuánto Has Sembrado?

“…He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena y dio fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. El que tiene oídos, que oiga” (Mateo 13:3-9 LBA).

Los Evangelios frecuentemente muestra a Jesús ensenando en parábolas. Parábola, es una forma literaria que usa historias de ficción para hacer un punto. Muchas de Sus parábolas eran como adivinanzas, diseñadas para presentar algunas creencias los maestros de la Ley y otros estudiosos no le daban importancia. Jesús uso parábolas para ensenar acerca del Reino de Dios; estas eran en forma de analogías. El comparaba el Reino de Dios a cosas o eventos usuales (Mateo 13:44-50); también usaba objetos ordinarios como semilla y luz, sal, levadura y mostaza: “el reino del cielo puede ser comparado a alguien que sembró buena semilla en su terreno, pero mientras todos dormían, un enemigo vino y sembró malezas en medio del trigo…” (Mateo 13:24). Al usar estos objetos comunes y de diaria acción (pescar, hornear, agricultura) ayudaba las personas comunes entender el Reino de Dios. Jesús siempre interpreto Sus parábolas. Ya que Su propósito era simplificar lo abrumador (no entendido, oculto) para ser conocido, entendido y, por consiguiente, practicado; ya que solo se practica lo que se entiende. Solo los arrogantes Fariseos y Escribas - maestros de La Ley no entendían.  
En el pasaje de la parábola del sembrador (Mateo 13:1-9) Jesús señala la magnífica cosecha que produce la semilla que cae en tierra buena; el porcentaje de fruto esta puede producir. La semilla del Evangelio está en todo aquel que ha creído en Jesucristo y Su evangelio. Jesús sembró esta semilla del Evangelio en Sus Discípulos y estos, ha salvo por Judas Iscariote, trataron de sembrarla en Jerusalén, Judea, Samaria y toda parte del mundo, pero como toda semilla, algunas no cayeron en tierra buena. Por lo tanto, la semilla del Evangelio necesita seguir siendo sembrada ¡hasta el fin del mundo! la pregunta es, ¿cuánto has sembrado y donde has estado haciendo la siembra? ¿Con cuál de los Discípulos te comparas? Algunos de ellos produjeron el 30%, otros el 60% y otros, como Pablo, el 100% (“por sus frutos los conoceréis”).
Usando el ejemplo de la semilla que cayó en tierra buena, se puede decir que existen muchos hombres y mujeres, de nuestra era, que han dedicado su vida al Evangelio. También existen algunos que llevan vidas compartidas con el mundo, mientras que otros solo se cualifican creyentes. Estos últimos creen en Jesucristo y Su Evangelio, pero no son participantes activos. Aplican el Evangelio de una manera privada y solitaria. Oran, interceden, ayunan, leen La Palabra, asisten a los cultos/asambleas santas, pero son desapercibidos. Estos dan frutos al 30%. Los segundos han creído y son participantes activos en las congregaciones, pero fuera de ello no predican. Son miembros eficaces y ayudan en el liderazgo; excelentes para ayudar al pastoreado y las necesidades del Templo, pero no evangelizan. Estos trabajan lindo dentro de la congregación, pero fuera de ella no le gusta servir. Sus vidas están entrelazadas entro lo espiritual y lo social; tratan de complacer ambos. Estos darían frutos al 60%. Ambos grupos (tercero y segundo) son necesarios en el Reino de Dios. Sin embargo, el deseo de Ambos (Padre e Hijo) es que Sus Discípulos den fruto al 100%. Jesús hablo del concepto de 100, 60 y 30 por ciento no para juzgar, sino para dar a entender las diferentes cosechas que surgirían dentro del Reino. Esto nada tiene que ver con la Salvación.
Pablo es un perfecto ejemplo de frutos al 100%. Existen sacerdotes, ministros, discípulos y otros seguidores de Jesucristo que creen estar sirviendo al 100% solo porque están ejerciendo el ministerio de su llamado. La Palabra menciona que “no todo los que dicen Señor, Señor entraran en el Reino de Dios.” En el mismo tono, leemos el relato donde se presentaron los hombres delante de Jesús, mencionando todo lo que habían hecho, aparentemente para El, y Jesús le respondió “no os conozco” (Mateo 7:21-23 parafraseado). Muchas veces, inconscientemente, ejercemos ministerios no aprobado/ordenado por Dios. Con esto provocando una cosecha mínima, ya que no ejercemos el potencial ordenado por Dios para nuestra vida. Ejemplo de esto son aquellos Reyes que quisieron ejercer doble ministerio, el de Rey y sacerdote (2 Crónicas 26:16-19), así afectando su real llamado y terminando en la ruina – el que mucho abarca poco aprieta.
Dios ha dado ministerios y ha llamado a muchos al servicio del Reino. El Espíritu Santo revela y confirma los llamados y ministerios. Se debe estar consciente del llamamiento para luego trabajar en la cosecha. Ojalá todos dieran el 100%, pero de cierto es que no será así.
Después de la revelación y confirmación del llamado, se debe esperar el tiempo perfecto para ejercer al potencial. Esperar no es del hombre, pero es una virtud que ayuda adquirir el potencial de Dios en él. Mientras se espera en el tiempo perfecto de Dios, se trabaja para el Reino con entusiasmo, dedicación, esmero y con el conocimiento de que mayores cosas se esperan. Empezar al 30% no es malo, lo importante es procurar servir al 100% para el término de la vida. Muchos empiezan la carrera y se quedan a medias. Otros empiezan y se desaniman y después de dar al 60% regresan al 30%. Las situaciones de la vida, las depresiones espirituales son algunos de los factores que afectan el resultado. Lo importante es reanimarse y proseguir la carrera hasta llegar al final. Lo ejemplar seria dar frutos al ciento por uno, pero lo que Jesús desea es que prosigamos a la meta final. El Espíritu Santo siempre está dispuesto y disponible para ayudarnos a conseguir las cosechas y frutos que nos planteemos para el Reino de Dios. Es cuestión nuestra realizarlo.  Animo hermano, prosigues hasta la meta que te has establecido para el Reino de Dios. Todo seguidor de Cristo tiene el potencial de dar frutos al ciento por uno, el resultado depende de ti.

Friday, August 19, 2016

¿Presencia o emoción?

¿Presencia o emoción?

11 Entonces Él dijo: Sal y ponte en el monte delante del Señor. Y he aquí que el Señor pasaba. Y un grande y poderoso viento destrozaba los montes y quebraba las peñas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. 12 Después del terremoto, un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego, el susurro de una brisa apacible.
(1 Reyes 19:11-12)

El Pentecostés que se inició en el aposento alto no ha cambiado su orden ni significancia. No es una emoción ni se compra o vende. Es un regalo de Dios para los creyentes de Jesucristo. Algunos le llaman ‘el respiro de Dios.’ Hechos 2 relata tan simbólico momento y como cambio la vida de los que estaban reunidos en ese lugar: Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (2:1-4). Simón el mago (Capitulo 8 de Hechos) trato de comprar ese regalo y fue reprendido por el apóstol Pedro:18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.”

El pentecostés es la presencia activa del Espíritu Santo en el creyente. Esta investidura tiene sus manifestaciones (Hechos 2:3). Cuando un incrédulo se convierte a Cristo, aceptando Su Evangelio, es sellado por el Espíritu Santo como propiedad de Cristo. Luego este debe bautizarse para sellar ese compromiso. Muchos reciben el Pentecostés inmediatamente, mientras que para otra toma tiempo. La razón solo la sabe el Espíritu Santo que conoce el corazón del hombre. Así como Simón hay muchos, pero el Espíritu los revela. Algunos en su desesperación de recibir el Pentecostés, se inscriben en las llamada escuelas de profetas y de aprender hablar lenguas. Como si el Pentecostés o los ministerios/llamados se aprendieran o adquirieran con enseñanzas humanas. Así existen muchos engañados por satanás, por lo que el Espíritu Santo exhorta escudriñar los espíritus. Cuando el corazón no está satisfactorio al Espíritu Santo, y acciones contrarias a Dios tienen lugar en la vida de un creyente, espíritus contrarios a Dios pueden mitificar las manifestaciones del Espíritu Santo. Dios no está en todas las manifestaciones de pentecostés que observamos en las congregaciones. Así como Dios no estaba en las manifestaciones esfogadas y de terremotos del encuentro de Elías con El (1 Reyes 19). El que tenga oídos para oír oiga lo que el Espíritu Santo advierte. ¡El Pentecostés no se compra!

Los servicios (cultos) de cristianos evangélicos son denominados por su fuego “pentecostal.” El termino “pentecostal” se define con alta música (instrumentos), canciones fogosas, correr por el templo, hablar en otras lenguas, profecías, etc. lo cual muchos, tanto dentro del circulo cristiano como pagano lo consideran inapropiado y catalogan como ritos santeros/hechicería. Un ejemplo de esto es los profetas de Baal que contendieron con Elías (1 Reyes 18). Algunos se apoyan en la cultura de cada nación y como está define ese acontecimiento. Sin embargo, el libro de Hechos capítulo 2 señala y relata este suceso; la llegada del Pentecostés en el aposento alto. Entonces, se puede considerar la posibilidad de áreas emocionales envueltas o presente, en vez del acto pentecostés, en algunas personas. Jesucristo desea bautizarnos, a todos, con Espíritu Santo y Fuego, solo debemos ser obedientes y seguir los preceptos y mandatos Él nos dejó en La Biblia. No hay necesidad de ser emocionales para ser vistos por los hombres. Lo verdadero de Dios no se puede falsificar.

El Pentecostés activa el hombre para hacer la obra de Dios. Algunos cristianos tienen miedo de hablar en público, pero cuando se activa el Pentecostés en ellos pierden el miedo ya que es Poder de Dios. También se enamoran del Evangelio de Cristo y del Reino de Dios, así como el apóstol Pablo que considero todo como basura por servir a Cristo y el Reino. Cuando el Espíritu Santo viene sobre el creyente también lo convence de pecado para arrepentimiento; el espíritu del hombre se redarguye y confiesa para liberación y sanidad interna. Muchas veces el espíritu del hombre se entristece, y al sentir la presencia del Espíritu Santo se llena de fuerzas para seguir adelante. Siempre existirá un motivo celestial para que surja la manifestación, y con seguridad edificara.

Existe diferencia entre la manifestación del Espíritu Santo y el sentir Su presencia. Algunas de las manifestaciones del Espíritu Santo la podemos observar cuando la Paloma se asentó en Jesús después de su bautizo-(Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre El (Mateo 3:16). También el Fuego que bajó sobre los discípulos en el aposento alto. Estas y otras son figuras del Espíritu Santo, mientras que el hablar en otras lenguas y el caer cuando se es ministrado, etc., son reacciones físicas de la fuerte presencia y ministración del Espíritu Santo. Una Paloma, el Fuego, Olor fragante, Viento fresco y apacible, etc. son manifestaciones. Es importante considerar esta diferencia para hablar con entendimiento y buena enseñanza.


Sin duda alguna, la presencia del Espíritu Santo se mueve frecuentemente en medio del pueblo y del individuo. ¡Qué hermoso seria ver Su manifestación! Tanto nuestra alma como espíritu se regocijaría. Por eso es tan importante darle Su tiempo, quitando todo programa que entorpece o detiene Su presencia. Dejemos que sea la hermosa presencia del Espíritu Santo quien nos mueva; abandonándonos a Él. No permitamos que las emociones gobiernen, porque el Espíritu edifica, pero no las emociones. 

Monday, August 1, 2016

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO

(Salmo 51-LBLA)

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
2 Lávame por completo de mi maldad,
y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti sólo he pecado,
y he hecho lo malo delante de tus ojos,
de manera que eres justo cuando hablas,
y sin reproche cuando juzgas.
5 He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,
y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría;
que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9 Esconde tu rostro de mis pecados,
y borra todas mis iniquidades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder.
13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se convertirán a ti…

El rey David declamo el salmo 51 después que el profeta Natán le confronto con su pecado. Este pudo haberse excusado, o reprender al profeta, pero David tenía un corazón satisfactorio a Dios, y en vez de excusarse delante del profeta y delante de Dios, recibió la reprensión del profeta y busco a Dios en verdadero arrepentimiento. No escatimo que era rey, aceptó la sentencia de Dios con sumisión, mostrando humillación ante su Rey y Dios, Jehová.

Contrario a David, existen considerables ministros que creen están más alto que la Ley de Dios. Estos continúan pecando delante de Dios aun después que el Espíritu Santo los redarguye y revela el pecado. Estos abusan de la Gracia y Misericordia de Dios, y si no se arrepienten de verdad, sin estar percibidos, vendrá un tiempo donde el pecado será público - porque todo lo oculto será revelado dice la Palabra: Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz” (Lucas 8:17), entonces serán avergonzados y su desnudez manifestada. En aquel momento vendrá el llorar y crujir de dientes. Gracias a la Misericordia y Gracia de Dios en Jesucristo, todavía hay tiempo para un arrepentimiento. El corazón de David se contristo y humillo, esto agrado a Dios, por lo que David fue perdonado y restaurado. La Misericordia que alcanzo al rey David es la misma Misericordia, activada por medio de Jesucristo, que permite seamos perdonados y restaurados, en estos tiempos, cuando tenemos verdadero arrepentimiento. David tuvo un verdadero arrepentimiento y le fue contado por justicia, llamarse ¡satisfacción de Dios!

El Salmo 51 son las palabras declaradas de un corazón arrepentido. Un corazón que no se justifica, solo reconoce su culpa y fallo delante de su Creador y pide limpieza y purificación. David no recito estos versos al pueblo para ser oído y perdonado por ellos, los recito a su Dios.  Lo hizo en lo secreto del Tabernáculo, donde este iba varias veces al día a presentarse delante de su Dios. En esta ocasión no era para pedir instrucción, sino para pedir perdón y misericordia. David amaba la presencia de Dios. Él sabía que el pecado separa al hombre de Dios y entristece al Espíritu Santo. También quita el gozo de ser parte del Reino, de la Salvación. En los versículos 11 y 12 David implora a Dios que no se vaya de el ni le quite su santo Espíritu. Le suplica que le devuelva el gozo de la salvación.  David entendía que fuera de Dios lo que existía era mortandad, en todos los niveles del ser humano.     
El reconocimiento de la violación del orden de Dios es el primer paso de un arrepentimiento verdadero. Este (corazón) reconoce que ha ofendido a Dios. José cuando fue tentado por la esposa de Potifar, primeramente, menciono el no atreverse a ofender a Dios, luego la confianza de Potifar. A los transgresores a veces se les olvida que no solamente han ofendido o fallado a Dios, sino también al redil (pastores) y todas las personas afectadas por el desvío. Ojalá todos los ministros tuvieran el temor (respeto a Dios) de José. No creo abundaría tanto el pecado dentro de estos. El temor a Dios se ha ido perdiendo, al igual que se va enfriando el amor por los demás. La iglesia está en decadencia.  Por lo mismo Jesús dijo que los tiempos se acortarían por amor a los escogidos (Mateo 24:22 parafraseado).

Hermano en la fe de Jesucristo, si estas en pecado arrepiéntete. Aún hay Misericordia de Dios, la cual por este medio muestra Su Gracia y te redarguye una vez más. El no desea que seas avergonzado, sino que vengas al arrepentimiento. No vale la pena perder la presencia de Dios ni entristecer al Espíritu Santo, tampoco perder el gozo de la salvación por el placer de la carne (cuerpo) en los vicios del mundo. Dios nos ha dado las armaduras (Efesios 6) para vencer la carne y el mundo. Pero mayor aun, tenemos al Espíritu Santo de nuestro lado que mora en nosotros para fortalecernos y ayudarnos a no caer en tentación. Lee este Salmo 51 sino te salen las palabras tuyas. A veces tenemos que recitar Salmos porque estamos tan cargados que no salen las palabras. Pero en el proceso de lectura de esos Salmos, el Espíritu empieza a pasar tizón por nuestros labios, limpiándonos, y las palabras nuestras empiezan espontáneamente a salir, ya que el corazón se siente contrito y humillado.

Es mi deseo y oración que este material, ungido por el Espíritu Santo, te anime a dar el paso de arrepentimiento…un arrepentimiento verdadero, para que nuevamente sientas el gozo de la salvación, confirmado por la presencia de Dios y la manifestación de frutos de arrepentimiento. Entonces podrás testificar, nuevamente, de la Gracia y Misericordia de Dios, tal como dice el versículo 13 del Salmo 51: Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,y los pecadores se convertirán a ti.”


Sunday, April 3, 2016

Esperando contra toda esperanza

En estos tiempos de incertidumbres el hombre espera resolver los problemas mundiales en su propio entendimiento y humana sabiduría. El cristiano leedor de La Escritura esta percibido, reconociendo que estos problemas mundiales ya estaban pronosticados por Dios. Mateo 24 relata estos tiempos, al igual que el libro de Revelaciones o Apocalipsis. La Biblia habla del terror que vivirá la tierra en los tiempos antes de la segunda llegada del Mesías.  Dios en su misericordia revela al ser humano de estas cosas para que este prevenido, y a la vez se arrepienta de su mal proceder, reconociendo, como Nabucodonosor, que El es el único Dios verdadero. Es estos tiempos, al igual que en los del Antiguo Testamento, donde la esperanza desmaya, Dios provee la solución.  Esta es simple y no ha cambiado, regresemos a Él. Ya El proveyó la forma de hacerlo, Jesucristo Hijo.

El terrorismo está incrementando causando miedos y temores extremos en el individuo. El terror incapacita causando problemas sicológicos y físicos. El individuo vive en constante miedo y preocupación y no tiene paz. La injusticia predomina. El débil sigue siendo abusado y maltratado y no parece haber justicia. El suicidio, las drogas, los robos, la lascivia y homicidios son actos comunes. Solo la fe en Cristo puede amparar al individuo de las secuelas del terrorismo y persecución satánica. Solo en Cristo se puede esperar cuando todo parece acabar. La Biblia relata que los justos difícilmente se salvaran (1 Pedro 4:18). Eso siendo cierto, ¿cómo podrá el impío sobrevivir la peste mundial? Habacuc, José, Sofonías, Jeremías y otros hombres destacados en La Biblia vivieron periodos que parecían desperanzados. Recibieron la fortaleza de Dios con promesa de restauración y continuaron hacia adelante creyendo las promesas. Ellos creyeron a Dios y no permitieron que el terror de su época los consumiera.  

La Iglesia de Jesucristo también debe mantener la esperanza cuando todo se ve entenebrecido y oscuro. Los hombres fieles del Antiguo Testamento tenían al Padre que le comunicaba lo por venir. La Iglesia tiene al Espíritu Santo que revela el corazón del Padre y el Hijo. El Espíritu Santo vive en y con los creyentes para fortalecer, revelar, notificar, alentar, consolar, redargüir y muchas otras bendiciones que Su presencia provee (leer Efesios, Corintios). La esperanza debe permanecer en el corazón del creyente, aun cuando las cosas no van bien (de acuerdo al individuo), aun cuando los hijos y familiares parecen totalmente renuentes a la fe en Cristo. Salmos 27:3 afirma: “Aunque un ejército acampara contra mí no temo; aunque me hicieran la guerra, me sentiría seguro” (v. BLA). Habacuc se desespero observando cómo progresaba el impío mientras que los justos sufrían. En su tiempo se vive un momento difícil a escala nacional. El pueblo bajo opresores injustos; opresores sin ley. El pueblo que no tenía derecho, estaba subyugado bajo el impero Asirio, Babilónico y Caldeo. Habacuc no entendía el propósito de Dios para Su pueblo, por lo tanto su corazón perecía de tristeza y dolor. Solo cuando recibió la visión divina su alma se reanimo. Habacuc entonces empezó a mirar con ojos espirituales y recobro fuerzas. Después de recobrar animo espiritual, este entono himnos y canto alabanzas y miro el futuro ya conquistado por Dios (cap. 3 de Habacuc).

Esperar en Dios requiere fe tenaz. Esa fe que sobrepasa toda prueba y entendimiento. La Biblia expresa que la fe aumenta al oír la palabra de Dios, y considero que incrementa a un grado mayor cuando escuchamos directamente de Él, así como sucedió a Job, Habacuc, Moisés, Abraham, Jacob y a otros.


Los tiempos de la Iglesia no son diferentes a la época que vivieron esos grandes hombres de Dios, grande porque le creyeron. Jesús dio señal, con su propia vida, de los sufrimientos sus seguidores iban a experimentar. También detalló las pruebas y tribulaciones que habían de venir (los evangelios de Mateo y Juan relatan a exactitud) y como la Iglesia iba ser atormentada debido a la persecución. Pero así como El venció al mundo también la Iglesia vencerá, si confía en El (Juan 16).  Jesucristo es la esperanza del creyente. Sus promesas son verdaderas y se cumplirán. El fue a preparar lugar para aquellos fieles que vencerán. Las mansiones están preparadas para aquellos que le creen y esperan Su venida. En El podemos esperar contra toda esperanza!