Monday, February 8, 2016

Pastorada de Huesos Secos

Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.”
Mateo 15:8-9

Comentarios como el de Mateo 15:8-9 abunda en la Biblia. Desde el principio de la creación, el hombre decidió desobedecer a Dios y Sus mandamientos. La rebelión del Paraíso le causo ser expulsado de esta y a la vez de la relación directa tenia con Dios.  Pero esto no detuvo su mal proceder. Su corazón fue de continuo al mal, al punto que Dios se arrepintió de haberlo creado. Dios juzga al hombre, individualmente, por su corazón perverso y acciones injustas. Adam y Eva recibieron diferente sentencias. Aunque Eva incito Adam, y pareciera que iba a recibir sentencia mayor, la verdad es que a quien Dios le dio la responsabilidad del Paraíso fue a él. El Padre siempre responsabiliza al sacerdote, o ministro de lo que pone en sus manos. Dios entrego Su creación (el Paraíso) Adam y este no supo cuidarla. Como resultado le fue quitada y echada de ella. Y como Dios no es cambiante, siendo el mismo de ayer, hoy y para siempre, de la misma manera juzga y actúa en estos tiempos. Dios expulso Adam del Paraíso, en otros términos, le quito lo que le había entregado, ¿como dicen algunos que los ministerios no se quitan?
En el Paraíso, Adam era el pastor, evangelista, maestro y profeta. Estaba encargado de dirigir su casa y todo lo que Dios le había encomendado. Era responsable de mantener todo en el orden de Dios. En estos tiempos, los pastores y ministros de La Palabra son responsables de dar cuenta a Dios. Dios los capacita para discipular la Iglesia y ayudarlos en su caminar cristiano. A estos le fue entregado el ministerio de reconciliación, predicando el evangelio de Jesucristo y discipulado a todos que reciban La Verdad. Son encargados y responsable de nutrir las ovejas con leche no adulterada, y encaminarlas al Reino de Dios. Ellos darán cuenta a Dios por la forma que pastorean y enseñan las ovejas. En Hebreos 13:17-18 el apostor Pablo comenta acerca de esto, 17 “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.18 Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.”  Lastimosamente, muchos pastores y ministros no están nutriendo las ovejas como Dios ordena. Ezequiel 34 relata el enojo de Dios hacia los pastores que no atienden las ovejas: “El Señor me dirigió la palabra: «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: “¡Ay de ustedes, pastores de Israel, que tan sólo se cuidan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño? Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño. No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida. Al contrario, tratan al rebaño con crueldad y violencia. Por eso las ovejas se han dispersado: ¡por falta de pastor! Por eso están a la merced de las fieras salvajes.Mis ovejas andan descarriadas por montes y colinas, dispersas por toda la tierra, sin que nadie se preocupe por buscarlas.»”Por tanto, pastores, escuchen bien la palabra del Señor: Tan cierto como que yo vivo —afirma el Señor omnipotente—, que por falta de pastor mis ovejas han sido objeto del pillaje y han estado a merced de las fieras salvajes. Mis pastores no se ocupan de mis ovejas; cuidan de sí mismos pero no de mis ovejas. Por tanto, pastores, escuchen la palabra del Señor. 10 Así dice el Señor omnipotente: Yo estoy en contra de mis pastores. Les pediré cuentas de mi rebaño; les quitaré la responsabilidad de apacentar a mis ovejas, y no se apacentarán más a sí mismos. Arrebataré de sus fauces a mis ovejas, para que no les sirvan de alimento” (1-10). ¡Qué palabras tan fuerte enuncia el Señor! ¿Las ovejas sirviéndoles de alimento a los pastores y ministros? Pablo conociendo esto pide a la Iglesia que oren por los pastores y ministros de La Palabra para que tengan “buena conciencia” y se “conduzcan bien” en el ministerio (Hebreos 13:18).
En esta época, igual que en los tiempos de los apóstoles, muchos ministerios están ocupados con religiosidad. Doctrinas y programaciones de hombres gobernando la Iglesia. Pastores imponiendo cargas e infundiendo miedos y temores, en el nombre de Dios, con esto sugestionando los miembros para que le sirvan y agraden. Otros cediendo al pecado para que las cabras no se vayan. Temen más al hombre que a Dios. La sana doctrina comprometida y reemplazada por mandamientos de hombres. Ministros buscando la aprobación del hombre sin importarle entristecer al Espíritu Santo. Estos, con sus acciones, abusan de la misericordia de Dios y pisotean la Sangre de Cristo. La membrecía tiene más valor y significado que la obediencia a La Palabra de Dios. Ministerios en competencia, evangelizando para su ministerio y no para Cristo. Lo que buscan es una congregación grande, aunque con esto destruyan al hermano. La desunión en la Iglesia es sumamente grave. No hay amor entre y por los hermanos. Cada cual está viviendo su propio evangelio y vida cristiana. Las ovejas se van de las congregaciones y los pastores ni lo notan. Es penoso lo que se está viviendo en la Iglesia en estos tiempos. Los gentiles no quieren venir a Cristo porque la Iglesia no tiene appeal para ellos. La miran como una sociedad más del mundo. El amor de muchos se ha enfriado y han dado lugar a la costumbre. La manifestación del Espíritu esta casi extinta. No se le da participación al Espíritu Santo. Los ministros tomando decisiones sin antes orar para recibir instrucciones. La religión vana está tomando posesión de las congregaciones. “Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo” (Santiago 1:26-27). Es necesario volver a la senda antigua; regresar a la lectura y practica de La Palabra, tal y como está escrita, sin adulterarla con interpretaciones de hombre. El Espíritu Santo anhela manifestarse en medio de la Iglesia, obrando salvación, sanidad y liberación. No hagamos oído omiso a lo que el Espíritu habla a la Iglesia por este medio. El desea revelarse y dar a conocer las profundidades del Reino de Dios. Dejémosle trabajar en nuestras vidas primeramente para llegar a ser ese varón perfecto, agradable a Dios.

Dios expulso Adam del Paraíso, en otros términos, le quito lo que le había entregado, ¿como dicen algunos que los ministerios no se quitan? Pongámonos a cuenta con Dios antes que llegue el día del Señor y nos encuentre desnudos. Entonces será el gemir y crujir de dientes. Aun es el día aceptable para arrepentirnos y regresar a la sana doctrina, a Dios. El no quiere que nadie perezca, pero tiene que haber arrepentimiento de corazón.  



Monday, January 11, 2016

Un buen ministro de Jesucristo

(1 y 2 Timoteo)
¿Qué hermoso son los pies y los labios de aquellos que se dedican a predicar y enseñar la sana Escritura? Tal ejemplo y caracterización de los primero discípulos, ilustrada por el Maestro, escasea en estos tiempos. Los discípulos aprendieron de su Maestro aprovechar el tiempo. Estaban tan inmerso en la Obra que muchos abandonaron su profesión, trabajo, finanzas, y aun familias para expandir el Evangelio de Jesucristo y discipular los que creían. Ellos, después de su nuevo nacimiento y al recibir la revelación del Evangelio, entendieron la importancia y propósito de sus vidas y no malgastaban su tiempo. Jesús le dijo a Nicodemo que era necesario nacer de nuevo (Juan 3). El entendía que sin el nuevo nacimiento y revelación del Reino el hombre no podría desprenderse de sí mismo para atender la Obra del Reino. El egocentrismo no tiene lugar en lo enseñado por el Maestro, por consiguiente los que habían recibido la revelación del Reino se dedicaron plenamente a expandir y enseñar esta Revelación. Estos no entretenían los pleitos, discusiones, vanas defensas, debates o violencia. Jesús no enseño estas cosas, al contrario, El enseño humildad y dominio propio.

Las cartas de Pablo a Timoteo educan al siervo de Dios para que sea un Buen Ministro de La Palabra. Toda persona interesada en saber cómo debe comportarse un Ministro de Dios debe instruirse en estas cartas (Claro está, quien mejor que el Maestro para ser nuestro mejor ejemplo de compostura ministerial). Pablo exhorta a Timoteo y a la vez lo fortalece para que no se deje intimidar de los llamados maestros de La Palabra, de los cuales muchos eran Fariseos. Estos vivían de apariencias, y buscaban su propia ganancia social y comodidades pero no ejercitaban lo que enseñaban. Eran címbalos resonantes y enseñaban doctrinas de hombre. Ponían cargas a estudiantes y seguidores de sus enseñanzas las cuales ellos no aplicaban. La Biblia embarca todo lo que el hombre debe saber concerniente al mundo y el Reino de Dios.  Ella (La Biblia) está disponible para todo el que quiera conocer de Dios y Su Reino. El hijo de Dios tiene en su poder un arma potente, pero lamentablemente no la usa. Prefiere leer otros libros y comentarios que hace referencia de Ella. Esos libros se pueden leer siempre y cuando no le quiten el lugar a la lectura Bíblica. Estos solo deben usarse como referencias ya que son falible.

2 Timoteo 3 describe el carácter de los hombres de los postreros días. La descripción es bien clara y especifica. Por lo tanto Pablo exhorta este joven ministro enfocarse en la predicación de La Palabra: “ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” y a la vez cuidarse de esos hombres: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2 Timoteo 4:1-5); “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Esta última exhortación es de suma importancia ya que a veces predicamos La Palabra con denuedo y se nos olvida el testimonio. Pablo también suplicó a Timoteo que informara la Iglesia de tales hombres:“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. Ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe…” Pablo entendía que existen los débiles en la fe, por lo tanto desea que Timoteo enfatizara en la congregación el mantenerse alejado de esos hombres perversos con ideas anatemas: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios…”

En realidad 1 y 2 Timoteo es una joya de material para ser un buen ministro de Jesucristo. El capítulo 5 de 1 Timoteo da énfasis de cómo debe tratarse un anciano y una viuda del Señor. Eso es importante en los ministerios ya que tanto el anciano como la viuda son mayormente desatendido y no se da el respeto y ayuda estos merecen. Estos dos libros deben estar en cada currículo de escuela de liderazgo y teología. Un ministro no debe graduarse hasta que no presente las cualidades que están expuestos en estos libros. Un predicador sin estas características tiende a dañar el Reino y avergonzar el Evangelio de Jesucristo.

1 Timoteo 3 describe, con exactitud, las características de un ministro:

Requisitos de los obispos
 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Requisitos de los diáconos
Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
El misterio de la piedad
14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
  Dios fue manifestado en carne,
    Justificado en el Espíritu,
    Visto de los ángeles,
    Predicado a los gentiles,
    Creído en el mundo,
    Recibido arriba en gloria.






Monday, November 16, 2015

La Voluntad Humana

“El Señor Dios planto un huerto en Edén, al oriente, y en él puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de arboles hermosos de ver, y buenos para comer, así como el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal” (Génesis 2: 8-9).  “Entonces el Señor Dios tomo al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara. Y dio al hombre este mandato: Puedes comer de todos los árboles del huerto; pero no comas del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque si comes de él morirás irremediablemente”              
(Génesis 2:15-17 versión Biblia de América).

El evento de la creación es relatado de manera lucida y concisa para la comprensión del lector. La intención del Creador es detallar y a la vez puntualizar Su creación para el entendimiento humano. Dios hizo la creación con tiempo, dedicación, cuidado y esmero. El entrego lo creado  a su máxima creación, el hombre - el cual creó a Su imagen y semejanza. Dios no creo al hombre para ser esclavo ni subyugado, ni siquiera por El. Le permitió a este elegir su propio destino. El quiso crear hombres con voluntad propia, no marionetas ni monigotes manipulados o dominados. El amor del Creador es perfecto y desea ser adorado por hombres de voluntad propia, no por títeres. Le entrego Su creación para que este la cuidara, cultivara y reprodujera (Génesis 2:15-17).

A muchos creyentes le desagrada la idea de voluntad propia, y se preguntan por qué Dios planto el árbol de vida y de muerte uno al lado del otro. Cuando se regala  juguetes a un niño, aun sabiendo que lo puede destruir/romper inmediatamente, se le entrega y explica cómo cuidarlo; que hacer para que no se dañe. Si ese niño sigue las instrucciones de cuidado, el juguete puede durarle toda la vida, pero si hace lo contrario, entonces los resultados pueden ser destructivos. De igual manera el Creador, al entregar la creación al hombre, le dio mandatos específico, incluyendo la consecuencia si ese mandato se violaba (Génesis 2: 25-27). Seguir instrucciones es sinónimo de obediencia y apreciación. También muestra respeto al dador y valor  al regalo. Penosamente para la humanidad, el hombre hizo caso omiso a las especificaciones dadas cuando recibió el regalo de la creación. Este lo tomo pero no siguió las instrucciones. Las consecuencias fueron devastadoras afectando así el presente y futuro de la humanidad, al punto que este perdió, no solamente la comodidad y seguridad en que vivía (el paraíso), sino que perdió la relación con su Creador.  Desde ese momento el hombre trato de restaurar la relación con su Creador. Sin poder hacer nada por su propia fuerza o esfuerzo, clamo al Creador para que le perdonara, el cual siendo misericordioso lo escucho y le proveyó un Mediador entre El y el hombre, Jesucristo, su Hijo Unigénito. Mediante el cual tenemos, nuevamente, relación directa con el Creador.

El libre albedrio, o decisión propia es una virtud. La Libertad fue concedida por Dios para que el hombre sintiera identidad personal, valorando que era una persona con ideas propias, no un muñeco.  Un hombre sin libre albedrio es una figurilla que necesita ser dirigida para que se mueva. El Creador suministró soplo de vida al hombre para que este fuera libre y le sirviera en esa libertad. Dios desea que el hombre le respete y alabe en su libertad, no por obligación ni miedo. Así actúan los encarcelados, siguen el orden de la cárcel para no ser castigado. Dios nos hizo libre y aspira ser adorado en ¡libertad, espíritu y verdad! El quiere que aquellos que lo adoran, le adoren con entendimiento de que tienen otras opciones.

En el Huerto del Edén al hombre se le proporcionó lo necesario para vivir a su deseo. Se le dio la oportunidad de vivir felizmente bajo la cobertura y protección Divina, pero también se le cedió el derecho de conocer el bien y el mal. Satanás y sus demonios habían sido expulsados del Cielo. Estos estaban en el limbo, sin rumbo ni lugar destinado. No tenían entrada en el Trono de Dios. Al Dios crear la tierra y la humanidad, estos encontraron lugar para atacar y querer dominar. Desde el principio Satanás desea destruir la Obra de Dios. El se goza cada instante un alma se pierde, y se goza aun mas cuando un creyente abandona la fe cristiana. El seguir a Cristo es una decisión personal y envuelve voluntad propia.

Igual que en el Paraíso, también hoy existen dos mundos en uno: el del bien (Cristo/ Vida) y el del mal (Satanás/Muerte). ¿Cual eliges tú?



Saturday, October 10, 2015

Regresa A Mi Iglesia Amada

Rutina y acomodamiento está afectando la Iglesia hoy día. El gobierno y gabinete por herencia es un factor que esta dominando los ministerios. La rutina y vanas repeticiones desagradan a Dios, de igual forma la asignación de cargos por sucesión. Debido a esto, muchas veces Dios estremece el individuo o la congregación. Esto no es decir que Dios no designa sucesión. La misma Biblia lo afirma, pero es el Espíritu mismo quien lo hace, no el hombre. En estos tiempos, lamentablemente, el hombre se ha tomado la liberación y autoridad de asignar ministerios por herencia. Tantos ministerios sin Unción en este tiempo no es más que el resultado de Dios no estar presente en las decisiones del ministerio, incluyendo asignación de trabajos. Estos ministerios están en desobediencia porque Dios no es quien gobierna.

Ministerios donde Dios no reina, ni se permite al Espíritu Santo ministrar están secos, y la mayoría de su membrecía son huesos secos; miembros mediocre, donde tienen que ser maniobrado para que adoren y se involucren en las actividades de la congregación.  Los servidores de tales ministerios no están sirviendo por amor o compasión, lo hacen por estatus o reconocimiento. Mientras que otros por el salario que reciben. No adoran en espíritu y verdad, y levantan las manos, en medio del servicio, por costumbre, manipulación, o se le ordena.

La doctrina sana esta evaporándose y las enseñanzas bíblicas están siendo adulteradas por la nueva ola de enseñanzas y entendimientos de raciocinio. Algunas de las reuniones santas son para manipulación. En ese instante el corazón y deseo del hombre es que dirige. Los temas de la Comisión de la Iglesia, el Arrepentimiento, la Salvación, la Santidad raramente se escuchan. Algunos incluso opinan que “eso era para el pueblo de Israel, no para la Iglesia.” A tal magnitud ha llegado la corrupción y contaminación a la Iglesia de Jesucristo que los ministros están permitiendo y aceptando abominaciones y aberraciones. Insurrección, divorcios, fornicaciones, adulterios, homosexualismo están surgiendo mas frecuente en la Iglesia. Y esto no es solo entre los miembros, sino los ministros y líderes son parte de esta conducta. La Unidad, lo cual el Maestro enfatizo, es un tema del olvido. En estos tiempos es cuando más insurrección vemos surgir.

La Iglesia debe ser testimonio del amor de Jesús. Reflejar ese Amor en toda ocasión. Esta no debe ser Almática, tiene que mostrar a Cristo en todo su caminar. Pero penosamente esta ensimismada. Satanás la tiene durmiendo y confundida. Ha perdido su prioridad y en vez de ser motivo que otros lleguen al Camino, está siendo piedra de tropiezo al Evangelio. Muchos no vienen al arrepentimiento porque la Iglesia no se distingue del mundo; no está haciendo la diferencia; no es deseada por el mundo que se pierde. La tecnología ha reemplazado el uso antiguo de la lectura bíblica.  Y no solamente la nueva generación en la Iglesia no conoce los Libros Bíblicos, y como están distribuidos en la Biblia, también la vieja generación se está acomodando a esa ola. La Biblia está acumulando polvo en rincones, ya que el uso tecnológico es “más versátil y conveniente.” En los servicios de culto a Dios, no sabemos si los asistentes/miembros están testeando, mirando el facebook, tweeting, etc., o si en realidad están leyendo el versículo de la enseñanza/predicación. No seamos fatuos, Dios no puede ser burlado. Su Ojo (el Espíritu Santo) recorre la tierra y mira el proceder del hombre. ¡Gracias a Dios por Su Gracia y Misericordia  y a Jesucristo por ser el Abogado intercesor delante del Padre! De otra manera hubiéramos sido consumidos.

La Iglesia necesita regresar a las SENDAS ANTIGUAS. Esas sendas que llevaron a los discípulos a entregar sus vidas. A estos no le importo ser arrestados, apedreados, golpeados y hasta morir por la Verdad que conocieron y recibieron del Maestro. El amor que motivo a estos hombres y mujeres debe estar en nosotros, la Iglesia de este ciclo. El tiempo es cambiante, pero la Iglesia y sus principios no deben nunca jamás cambiar. Dios es el mismo de ayer, hoy y para siempre, de igual modo la Iglesia debe ser. No ser cambiante a los tiempos, mucho menos adaptarse a la temporada. Esta debe continuar la misma visión para que fuera fundada. Las estaciones pueden cambiar, pero la visión y comisión de la Iglesia nunca. Debemos volver a las sendas antiguas, ser la Iglesia Jesucristo emprendió para que continuara el trabajo El empezó.

Jesucristo está llamando a Su Iglesia a que regrese a Él. “Tanto amo Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en el no perezca, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo por medio del él. El que cree en el no será condenado…” (Juan 3:16-18ª v. Biblia de América). El trabajo de la Iglesia es continuar presentando a Jesucristo para que todos vengan a Él para perdón de pecado y gocen de vida eterna. En Mateo 28:18-20 Jesús se dirigió a sus discípulos con estas palabras: “…Dios me ha dado autoridad plena sobre cielo y tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensenándoles a poner por obra todo lo que les he mandado…” (Versión Biblia de América). La misión universal de la Iglesia es clara y especifica. Jesús no envió la Iglesia a envolverse en políticas del mundo. Lo cual puede acarrear olvidarse de Su propósito en la tierra. El mandato es exclusivo y determinante, no se cuestiona ni modifica, solo se obedece. La Iglesia debe ir por todo el mundo proclamando a toda criatura la buena noticia de salvación (Marcos 16:15 parafraseado). Esa es su misión, no envolverse en las cosas del mundo, dejándose llevar de la corriente pecaminosa este embriaga. La Iglesia está llamada a ser ungida, llevando la buena nueva a los pobres, a sanar a los de corazón destrozado, a proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la liberta, esa libertad que solo se adquiere creyendo en Cristo Jesús.

¡Regresa a tu Amado Iglesia y recuerda tu gran comisión!

Saturday, September 26, 2015

Reconstrucción del Templo

“El Espíritu del Señor esta sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado a dar la buena nueva a los pobres, a sanar a los de corazón destrozado, a proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad” (Isaías 61:1-Biblia de América).

¿Qué hermoso son los pies de aquellos que traen y llevan buenas nuevas? El noticiero de bien es siempre bienvenido. Bienaventurado es aquel que lleva paz, consuelo, alegría, gozo, amor, paciencia, esperanza. Las palabras de aliento refrescan el alma y fortalecen el espíritu.

En estos tiempos difíciles de permanencia fiel al orden de Dios se necesitan misioneros de paz y amor. Cuando el pueblo de Dios (Israel) estuvo en exilio en Babilonia, por desobedecer la orden de Dios, estos anhelaban regresar a Jerusalén. Dios escucho su suplica y anhelo de regresar y levanto a Ciro, rey de Persia, “para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías,” (Esdras 1:1). Durante el exilio Jerusalén fue destruida en plenitud; la ciudad Santa; la ciudad de David estaba en ruinas (Jeremías 25:11). Después de la orden dada por Ciro, no todos regresaron a Jerusalén. Algunos estaban aculturados a Babilonia. Pero Dios despertó el espíritu de muchos los cuales regresaron para reconstruir a Jerusalén (Esdras 1:5). El regreso a su tierra, fue de sumo gozo y a la vez tristeza al ver la ciudad Santa destruida, en ruinas. La reconstrucción de Jerusalén y todo lo que esta conlleva, el Templo de Dios, el Altar, etc. tomo su tiempo. La ruina era grande y los opositores a la reconstrucción eran varios - “la activa resistencia que los samaritanos y otros habitantes de la zona opusieron a la reconstrucción tanto del templo como sobre todo de la ciudad de Jerusalén, hizo que durante bastantes años la obra de restauración estuviera casi completamente paralizada y que la situación de los judíos retornados se hiciera realmente precaria” - (leer Esdras y Nehemías para mejor entendimiento). Pero gracias a Dios por Zorobabel, el sacerdote Josué, Nehemías y otros como estos, que permanecieron fieles y fuertes en Dios para terminar la obra. El comentarista del libro de Esdras expresa, “Zorobabel y el sacerdote Josué quienes en medio de continuas dificultades, pero con gran entusiasmo y apoyados por la predicación de los profetas Ageo y Zacarías (Esd 5:12; Ag 2:23; Zac 6; 9-15), reconstruyen el templo de Jerusalén que es consagrado y abierto al culto en el año 515 a.C.”

Para el pueblo Judío, el Templo de Dios es considerado como la misma presencia de Dios en medio del pueblo. Para los cristianos “somos templos del Espíritu Santo.” Por consiguiente, todo hermano en la fe de Cristo que haya accedido a los deseos de la carne y se haya exiliado debe ser visitado y tratar de restaurarle. Cuando Nehemías llego a Jerusalén, no llego juzgando ni hablando del pasado, este solo hablo palabras de ánimo y confianza en Dios que prometió restaurar a Jerusalén. Cada cristiano es llamado a ser Templo de Dios. En nuestra era existen muchos Templos que necesitan una intervención divina enviando mensajeros/misioneros a su rescate y restauración. La restauración de Templos en destrucción debería ser prioridad en la Iglesia. Jesús envió los discípulos primeramente a Jerusalén, con esto simbolizando la prioridad de rescatar los nuestros, y entre los nuestros están los hermanos en la fe. La preocupación de algunos pastores y líderes espirituales es la construcción de congregaciones propias, o la cantidad de miembros que tienen, olvidándose de los débiles en la fe y necesitados, entre ellos los devastados y esclavizados por el pecado y la desobediencia.

Isaías 61:1-3 y Marcos 16:15-16 habla del propósito de la Iglesia de Jesucristo. No puede existir uno sin el otro. Estos llamados van en conjunto. Jesús dio la Gran Comisión para salvación, pero el llamado de Isaías es para restauración (61:4). La Iglesia no solo comisiona salvación sino también restauración.  Existen sinnúmero de inconversos, pero a la misma vez están muchos exiliados de la fe de Cristo; despedazados por el mundo; caídos en inmundicia. Estos que una vez fueron parte del Reino ahora están comiendo sus vómitos y comida de cerdos. ¿No son estos dignos de ser rescatados y restaurado para que nuevamente adoren y sirvan a Dios? el Señor levanto el espíritu del rey de Persia para que reconstruyera Su templo en Jerusalén (Esdras 1:2). Con esto obrando regreso de Su pueblo a Judea. Si Dios usa uno que no era de Su pueblo para restaurar Su templo, cuanto más la Iglesia debe ser sensible a la necesidad de los suyos-el pueblo cristiano- para restaurarlo. El retorno de los judíos a Jerusalén fue de gozo, alegría y jubilo. Estos salieron de Babilonia dispuestos a subir a Jerusalén para reconstruir el templo del Señor (Esdras 1:5). Por fin iban a ser libres para adorar al Señor, como lo hacían antes del exilio. La Iglesia de Jesucristo debe gozarse cada vez un exiliado regresa y puede nuevamente adorar libremente a su Salvador. Los Ángeles no solo se alegran cuando un pecador se convierte, sino que en los cielos también hay fiesta cuando un hijo prodigo regresa a casa. Y cuando este regresa a casa, no se le juzga ni se le recuerda el pasado, solo se le abraza con amor de Gracia y Misericordia, invitándole nuevamente a comer de la mesa del Señor. Poniéndole vestimentas nuevas (ministrando restauración y cobertura) y restaurando su posición.  

La prioridad de la Iglesia no solo debe ser los pecadores no convertidos, sino también los convertidos en pecado y exilio; la restauración de estos para que ¡vuelvan adorar al Rey!


Saturday, September 19, 2015

Esclavitud Carnal

Romanos 8: 13-14
“Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.…”

Desde el Edén el espíritu y la carne han estado en continua batalla. La guerra espiritual del creyente empezó en el Paraíso cuando Adán y Eva cediendo a deseos materiales desobedecieron la orden de Dios. La carne esta de continuo contra el espíritu. A esta (la carne) le desagrada la ley y el orden; no le gusta la restricción. Esta desea hacer todo lo que le place y detesta el control y la disciplina. En términos sicológicos, la carne es el Id, falta de razonamiento, descontrolado y atraído por la gratificación inmediata. Quiere lo que ambiciona y lo desea inmediatamente; Codicia la pasión desordenada.  A la carne le deleita lo prohibido. Esta no razona y quiere vivir en el ahora, en el momento, sin importarle las consecuencias. La carne es una enemiga peligrosa para el Alma. Un alma sin Cristo está más propensa a ceder a los instintos carnales; la ley de la carne opera más fuerte en un alma sin Cristo. Romanos 7:5 declara:“Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte.” Solo la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos libera de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:2 parafraseado).

El creyente no debe estar desapercibido, confiando que por ser cristiano no es vulnerable a la carne. No tan solo el alma sin Cristo puede caer en los deleites de la carne, de igual manera aquella que pertenece a Cristo, pero no anda conforme al Espíritu, fácilmente puede caer en la esclavitud de la carne.  El apóstol Pablo en 1 Corintios 9:27 cifra “Sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.” Un discípulo de Cristo que su mente no está puesta en el Espíritu no podría sujetar la carne. Según Romanos 8:6 la mente puesta en la carne es muerte, pero aquella puesta en el Espíritu es vida y paz. Romanos 8:1 explica que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, aquellos que no andan conforme a la carne sino al Espíritu.

Vivir en Cristo es morir a la carne. No existe otra forma de vivir en El. Gálatas 5:24 relata que
“…los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” Colosenses 3:5 también declara: “Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.” La idolatría a la carne es significado de muerte espiritual. Lo espiritual y lo carnal no se llevan entre sí, uno siempre domina (ya que son rivales). Los frutos del individuo indican cual está en control de su vida (por sus frutos los conoceréis). El cristiano no puede obedecer a mamon y también a Dios. Este no puede tener dos fuentes de agua emanando de él. Santiago 1:14-15 dice “que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Por consiguiente “…en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos,…” (Efesios 4:22). El apóstol Pedro exhorta: “Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de las pasiones carnales que combaten contra el alma” (1 Pedro 2:11).

Amados hermanos en la fe de Cristo. La realidad es que cuando la carne domina sobre el espíritu, existe una esclavitud carnal.  El Espíritu Santo escudriña y redarguye, pero si existe esclavitud carnal se hace difícil escuchar la voz del Espíritu. Es de suma importancia presentarnos cada día delante del Padre para que revele a nuestro espíritu las áreas debemos entregar a Él. Esto debe hacerse en humildad. Dios conoce el corazón del hombre y no se le puede engañar. Jesús hablo de aquellos que se presentaran a Él y EL los rechazara porque no los conoce (Mateo 7:23). No todo aquel que dice “señor, señor” entrara al Reino de los Cielos (Mateo 7:21-23). No todo aquel que se llama cristiano vive según el Espíritu…por sus frutos serán conocidos (Mateo 7:16-20). En los últimos tiempos los Ángeles del cielo separaran lo bueno de lo malo (Mateo 13:49), y en el juicio santo las cabras serán separadas de las ovejas (Mateo 25: 31-46).  No nos engañemos, Dios no puede ser burlado. Mejor es seguir el consejo del apóstol Pedro y abstenernos de las pasiones carnales buscando vivir en el Espíritu, solo así ¡veremos Su rostro y viviremos con El en Su gloria!


Friday, September 11, 2015

Ungüento Sanador

¿Alguna vez te has encontrado sin fuerzas para seguir peleando la “buena batalla” y solo deseas rendirte? ¿Te has sentido sin esperanza y no ves el Señor trabajar en tu circunstancia? ¿Alguna vez te has dicho que la vida no tiene sentido alguno? No te sientas mal.  Eres uno de miles de cristianos. Esto no es indicación de falta de fe o intimidad con Dios. Eso se llama humanidad. Esta muchas veces controla la mente y hace que se nos olvide quien somos en realidad. Normalmente surge cuando quitamos la mira de arriba (cielo) porque lo de abajo (tierra) comprende gigantesca presión. Esto tampoco significa que no confiamos en Dios. Es solo una de las facetas de vivir en un cuerpo restringido. ¡Qué bueno seria desforrarse del cuerpo y ser solo espíritu en momentos donde la carne pesa!
El dolor del alma afecta el cuerpo. Cuando un alma esta herida es reflejado en lo físico. El ser humano es un Alma que tiene Espíritu y vive en un Cuerpo. Por eso Cristo vino a salvar y sanar Almas, no cuerpos. Esto no quiere decir que este (cuerpo) no tenga soberanía sobre muchos hermanos en la fe. Existen considerables versículos bíblicos que indican el poder la carne ejerce sobre muchos creyentes; estos son esclavos del cuerpo y sus deseos. El libro de Romanos refiere este problema elocuentemente. Otros libros que mencionan este asunto son Corintios, Santiago etc. 1 Corintios 9:27 comenta: Sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.” El predicador insta esclavizar el cuerpo, entendiendo que de otra manera este esclavizara al que vive conforme a él.
El dolor del alma, cuando es inaguantable, puede producir un inmenso desaliento, a tal punto que el espíritu se deprime, dando cabida al cuerpo para que actuara y esclavice. Este desanimo debe ser contrarrestado inmediatamente, evitando que llegue a tal magnitud. Por eso es necesario estar conectado con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo para que en momentos de dolor de alma el Espíritu dirija la mente a La Escritura. La Palabra de Dios es lámpara y lumbrera en tiempos de tinieblas mentales y turbulencias emocionales.

No existe mejor ungüento en tiempos de aflicción que la misma presencia de Dios, hablando y ministrando Paz, Gracia y Misericordia. La voz del Espíritu es un bálsamo que refresca y alivia, sanando heridas y fortaleciendo el espíritu. Esta voz puede ministrar mediante la lectura de La Escritura, por un versículo bíblico o historia bíblica. También puede llegar mediante una predicación de La Palabra, o un hermano en la fe hablando en el Espíritu (profecía, testimonio, etc.) La voz del Espíritu sana toda dolencia del alma. Cuando el Alma está sufriendo, ella lo que desea es inmediata sanidad, no importando lo que cueste para conseguir ese alivio. Esta insta al cuerpo actuar inmediatamente. Un cuerpo no esclavizado por el Espíritu escucha la voz del Alma, pero aquel sujeto al Espíritu la domina y controla. Porque Dios nos ha dado espíritu de dominio propio, y en Jesucristo todo lo podemos porque el Espíritu nos da la fuerza. Siempre y cuando andemos en el Espíritu, la voz del Alma no nos controlara y los deseos de la carne serán neutralizados y cancelados en el nombre de Jesucristo. En el cual somos más que vencedores!!!