Friday, April 4, 2014

Unción Activa

1 Samuel 16:13
 “Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová. Se levantó luego Samuel y regresó a Ramá.”

 La unción es la presencia de Dios impartida por el Espíritu Santo; es el Espíritu y el poder de Dios para servir en este mundo; es “Dios, a través de la carne, realizando obras que ésta no puede hacer.” El Padre celestial anhela revestir la iglesia de Su Unción para que esta pueda ejercer el trabajo de Marcos 16:15. Su Unción no está restringida o reservada a ciertas personas, al contrario, el Padre desea ungir a todos para que sean eficaces en el trabajo del Reino.  Entre los hebreos, el acto de la unción era importante en la consagración para uso sagrado: de aquí la unción del sumo sacerdote[] y de las vasijas sagradas. Según la Biblia Judía, cada vez que alguien era ungido con el aceite de la unción santa (Éxodo 30:22-25), el Espíritu Santo descendía sobre esta persona, capacitándole para realizar un sagrado designio. La palabra unción es también usada frecuentemente por los cristianos para aludir al poder de Dios o del Espíritu de Dios residente en un cristiano.  Los aborígenes australianos creían que las virtudes de quienes morían podían transferirse a los supervivientes si éstos se frotaban con su grasa interna. De forma similar, los árabes de África Oriental se ungían con grasa de león para adquirir coraje e inspirar miedo a los animales. Estos ritos están a menudo relacionados con comerse a la víctima cuyas virtudes se anhelan. Estos aborígenes, sin ningún conocimiento bíblico, entendían el poder de transferencia de personas con virtudes y animales feroces/fuertes. Estos hacían lo que no entendían para adquirir virtudes, poder, fuerza, sin embargo la iglesia, que tiene la unción del Padre a su disposición no le da importancia; ignora el poder que esta ejerce cuando es vertida sobre el cristiano.

Jesucristo le dejo (transfirió) a la iglesia Su autoridad y dominio, “cosas mayores que estas ustedes harán…” (Juan 14:2). El traspaso a Su iglesia todo señorío y poder sobre principados, huestes y potestades de las tiniebla, sobre la carne y sobre el mundo. Sin embargo la iglesia continúa viviendo bajo miedos, paranoias, temores, tristezas, depresiones, yugos y ataduras, pobrezas, se mira destruida, sin fuerzas, sin ánimos, actuando con pobreza espiritual cuando en realidad tiene en su genética la unción del Hijo. La iglesia procede como un sirviente o esclavo cuando en realidad es rey, dueño y heredero. ¿Qué está sucediendo? La iglesia ignora lo que tiene, y para que lo tiene. La Unción del Padre esta desatibada en muchos cristianos, algunos por  ignorancia, otros por descuidado, mientras otros porque no la aprecian.

La iglesia de Jesucristo está caminando en pobreza espiritual y poderío cuando tiene a su alcance tan inmenso poder…la Unción del Padre y del Hijo. Esa unción que quiebra y desata los yugos, rompe las cadenas, liberta al cautivo, transforma la mente y sana al herido. La iglesia tiene que postrarse delante del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo pidiendo perdón por no valorar la Unción disponible para ella. 2 Crónicas 7:14 refiere la importancia de arrepentirse y humillarse delante del Padre, y lo que sucede cuando un pueblo viene arrepentido de corazón. El triunfo del rey David se debió a la Unción derramada sobre él. Desde el momento que David fue ungido como rey, el cargaba la unción y por consiguiente tuvo la osadía de retar al filisteo Goliat, porque no era David sino la unción que hablaba. Esta dio a David el coraje para desafiar y enfrentarse al gigante. La unción fue que derroto al gigante y su tropa, no fue la piedrecita David lanzo. La iglesia necesita regresar a los rudimentos antiguos. Solo después del Pentecostés los discípulos pudieron ejercer la función evangelista llena de poder y gloria. Pentecostés no es más que el poder de la UNCION, y sin ella la iglesia se mueva en mediocridad espiritual, ejerciendo un evangelismo con la fuerza del hombre. Por eso observamos tantos cansados del Camino, porque han estado moviéndose en su propia fuerza.

Busquemos nuevamente el verdadero poder que mueve la iglesia, la UNCION del Hijo. Esa unción que mueve paredes y montañas; que abre puertas cerradas y que provee agua en la sequedad. Unción que alienta, levanta, refresca…esa misma unción que hizo que Esteban viera la gloria de Dios en medio de ser maltratado y que pudo pedir misericordia y perdón para quienes lo apedreaban. Cuando un cristiano vive bajo una unción activa, no tiene tiempo ni espacio para frutos carnales: pleitos, chismes, conflictos, murmuraciones, odios, rencores, falta de perdón, etc. ya que la unción solo le permite enfocarse en lo del REINO; no hay lugar para lo del mundo ni la carne. Un cristiano bajo unción recibe revelaciones de lo ya revelado (La Biblia: Efesios 1:17), es tanto el poder que este se siente que está hablando directamente con el Padre, recibiendo revelaciones continuamente.

 Cuando la UNCION no está activa en la iglesia, esta carece de piedad, milagros y prodigios, los frutos espirituales no son notables y los cinco (5) ministerios no están trabajando de forma efectiva. También se notan conflictos/guerras entre hermanos ya que carecen de amor y fraternidad. Es tiempo que el remanente reconozca la necesidad de orar para que el Padre active la UNCION del HIJO en la iglesia. El Espíritu Santo desea activar la UNCION del Hijo sobre la iglesia para que esta pueda ejercer un servicio efectivo tanto con el mundo (los gentiles) como con los hermanos en la fe.

 Iglesia de Jesucristo, busquemos Su unción y así podremos ser ¡más que vencedores!

 


 

 
 

Monday, March 3, 2014

Vinagre en vez de Oleo

 
"le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero después de probarlo, no lo quiso beber; Y al instante, uno de ellos corrió, y tomando una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber
(Mateo 27:34 y 48).

En los últimos momentos de la crucifixión a Jesús le dio sed y pidió de beber. ¿Es que no había agua en ese tiempo que le dieron a beber, primeramente, vino mezclado con hiel y luego vinagre? Cuando la sed del agotamiento invade es más severa que cualquier otra sed. Jesús estaba cansado en todas las dimensiones (físicas, espirituales, sociales, familiares); estaba deshidratado de tanto maltrato físico, emocional y psicológico; no tenía fuerzas en su interior, estaba desgastado físicamente, pero en esa tortura continuaba llevando la cruz. No lo permitían descansar, lo acosaban y destripaban, escupiéndole sin piedad. Cuando finalmente llega al monte, Sin consideración alguna, lo estripan de su vestuario y le causan aún más fuerte dolor físico, cuando lo clavan a la cruz (sin anestesia alguna). Primeramente le clavan las manos y luego los pies…QUE DOLOR MAS EXCRUCIANTE SUFRIO EL MAESTRO por venir a este mundo de hombres sin piedad; hombres sanguinarios que no merecían Su sacrificio por ellos. Nuestro Salvador sufrió una muerte devastadora, tanto física como espiritual ya que su Padre tuvo que abandonarlo (“Padre porque me has abandonado”) al cargar, en ese instante, con los pecados de toda la humanidad. Después de tanto dolor lo único que pidió fue un poco de agua para saciar la sed física, y ¿qué le dieron de beber? Abusadores, en los momentos más doloroso le dan de beber hiel y vinagre.
 
¿Cuantos cristianos están buscando un poco de agua de sus hermanos en la fe, en  tiempo de su sequía, y lo que reciben es hiel y vinagre? Sabemos de pastores que caen en pecado, y ¿qué hacemos? juzgarle en vez de restaurarle. Le ponemos vinagre a la herida en vez de oleo. Escuchamos de hermanos con necesidades y en vez de ayudarle le brindamos un “orare por ti para que el Señor te provea” cuando en realidad el Señor está permitiendo que tu sepas la necesidad para que la suplas. Es vergonzoso escuchar personas decir que no contratan un cristiano para trabajar porque “siempre salen con la de ellos.” En los momentos más necesitados de un hermano en la fe es cuando recibe menos oleo de sus hermanos cristianos.  Entonces preguntamos, ¿Por qué se van los hermanos de la iglesia, y peor aún, de la fe cristiana? Cuando preguntamos a un hermano descarriado por qué se fue de la iglesia o dejo la fe cristiana, la mayoría comenta: “porque los cristianos son unos hipócritas.” Casi siempre existe una necesidad el hermano tenia pero se le ministro hiel y vinagre en tiempo de la necesidad.
Cuando Judas traicionó a Jesús, Él no lo juzgo, solo lo miro con ojos de misericordia deseando que cambiara el curso de su caminar y decisión. Jesús en ningún momento le llamo traidor o ningún otro calificativo dañino. ¿Por qué entonces no aprendemos del Maestro cuando se trata de ministrar o hablar aquel que necesita una palabra con oleo? La Palabra claramente llama a ser paciente con los débiles en la fe. Pero más aún exhorta a que no nos exaltemos porque alguna vez fuimos débiles nosotros también, y “el que se cree fuerte mire que no caiga.” ¿Por qué es tan difícil ministrar oleo al caído? ¿Por qué es tan fácil dar vinagre y hiel a uno que tiene sed y pide de beber? ¿De dónde surgen esas malicias? Estamos perdiendo la credibilidad de la hermandad cristiana y testificando mal de la unidad en Cristo. Estamos perdiendo territorio y cediéndoselo a los psiquiatras y consejeros seculares. Los hermanos no confían sus debilidades a otros hermanos en la fe ya que temen el lazo de juicio y señalamiento de parte de aquellos que buscan ayuda. ¿Qué triste y cuan amargo y doloroso es no poder confiar en los de la fe?

Es tiempo de meditar en nuestro proceder (tanto en lo interior como en lo exterior) cuando llega una persona en necesidad a que le ministremos. No importa quién eres o que título, credenciales posees en la congregación; cuántos años lleva ministrando la Palabra. Debes meditar en tu proceder. ¿Cuál es el motivo que te lleva a dar vinagre y hiel en vez de agua? ¿Por qué actúas de tal manera? ¿Por qué no deseas restaurar y en vez optas por juzgar y destruir? ¿Es que no tienes Agua ni Oleo para dar y ministrar? ¿De dónde surge tu proceder? Es tiempo de ponernos a cuenta con nosotros mismos y encontrarnos. El Espíritu Santo está disponible para sanar cualquier herida que nos impide ministrar Oleo al herido y dar Agua, en vez de vinagre, al que tiene sed. Hasta que no seamos sanados nosotros mismos, nunca podremos ministrar sanidad, porque no podemos dar ni ministrar lo que no tenemos. No podremos dar una palabra de aliento y paz si tenemos el alma herida llena de resentimientos, odio, rencores y falta de perdón. Como dice la Palabra, un árbol malo no puede dar frutos buenos. Estamos perdiendo la batalla contra satanás porque estamos dando de beber vinagre y hiel al que llega pidiendo agua. En el avión se nos instruye que en caso de emergencia te ponga el oxígeno tu primero y luego ayude a ponérselo al que no puede. Esto tiene mucha lógica. No podemos ayudar a otros si primero no nos ayudamos nosotros mismos. No podremos ayudar a sanar las heridas de otros sin antes sanar las nuestras primero. No podremos dar agua al que tiene sed y pide agua si no sabemos que es Agua. Siempre vamos a dar de lo que tenemos. ¿Qué tienes en tu fuente, agua, hiel, vinagre o Oleo?

 
 

 

Campo De Batalla

"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan" (Mateo 11:12).
Desde el momento que decidimos seguir y servir a Cristo entramos en un campo de batalla. Batalla contra satanás, contra la carne y contra el mundo. Satanás  equipa sus huestes para impedir la conversión, y luego de esta, refuerza su ejército para hacerle frente al nuevo convertido. Muchas veces la FAMILIA se levanta en contra de la nueva fe y vida hemos decidido seguir. Lucas 14:26 hace referencia a este punto. Muchos de las amistades se alejan; los  conyugues, los hijos se convierten en piedra de tropiezos y tribulaciones. La vida de un verdadero cristiano es un campo de batalla desde la conversión hasta la muerte o hasta que Cristo venga por Su iglesia.  Entonces, ¿cual es el beneficio de la conversión a Cristo?
Gálatas 5:22-23 relata los frutos del Espíritu que es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Pertenecer a la familia de Dios, por medio a Su Hijo Jesucristo, nos hace coherederos de los reinos celestiales. En Cristo esta la vida; la vida eterna. En Cristo no hay muerte eterna ni ley que nos sujete a sacrificios vanos; vanas repeticiones y sacrificios para agradar al Padre. En Cristo agradamos al Padre, porque en Él tiene complacencia y Él nos mira en El, por lo tanto, Él se complace de nosotros en El (Cristo). Cristo es la esencia misma de la vida. El viviente sin Él está muerto, aunque viva.  En El encontramos la sanidad del alma y del cuerpo físico (Él es el medico por excelencia); es el Consejero de consejeros – nunca revela lo revelado a Él. En Cristo estamos protegidos de las huestes de las tinieblas (satanás). En Cristo está el poder para vencer a satanás, sujetar al cuerpo (la carne) y refrenar los deleites del mundo. Cristo fortalece la iglesia para que sea triunfadora en el campo de batalla. El Espíritu Santo está en nosotros, por nosotros y con nosotros para que ese poder se manifieste. Jesucristo dejó a la iglesia las herramientas necesarias para vencer los enemigos de El, y por consiguiente de la iglesia, aquellos que pelean continuamente para que la salvación en Cristo no se efectúe en el no creyente, y para que el convertido se mantenga en santidad (satanás, la carne y el mundo).
El cristianismo es un estilo de vida. El cristiano es un embajador de Cristo. Este representa a Cristo en el mundo. La Biblia es el manual de caminar de un cristiano. El cristiano debe leer ese manual diariamente y referirse a él para conducirse y tomar decisiones. El cristiano debe comunicarse con su comando en Jefe y presentarse a Él para dar informe de lo que ha hecho, y si alguna falta o mala conducta es descubierta, debe pedir perdón por no cumplir con el manual y su trabajo de embajador. El cristiano debe pedir ayuda al Espíritu Santo diariamente y a cada instante. Él es quien revela y explica el manual para que sea entendido y realizado. El Espíritu Santo es el ayudador y consolador del cristiano; de la iglesia. Por lo tanto se le debe preguntar y consultar antes de tomar decisiones o efectuar transacciones con el mundo. El Espíritu Santo revela y manifiesta el sentir y deseo del Padre y del Hijo y de esa manera la iglesia se entera cual es la voluntad de Ellos. Por ese motivo, el cristiano debe hablar con el Espíritu Santo para conocer el corazón del Padre. En este intercambio, el cristiano recibe instrucciones básicas y específicas de lo que Jesús desea de él.
Es cierto que entramos en un campo de batalla desde que decidimos por Cristo, pero ¡vale la pena pertenecer al reino celestial! es un orgullo, un privilegio pertenecer a la familia cristiana. En Cristo saltaremos los muros y somos más que vencedores. En El todo lo podemos dominar!

 


 
 
 
 
 
 

Wednesday, February 12, 2014

Amor Filial


Uno de los frutos de la salvación es la filiación en Cristo. Jesucristo formo una nueva familia, ¡la familia cristiana! En la salvación también recibimos el ingrediente del amor ágape, un amor sin condición ni restricción. Un amor que se interesa por el bienestar de otros, piensa en el bien y gozo de los demás antepuesto al personal. Ese es el amor que todo nacido de nuevo en Cristo debe poseer y mostrar. Este amor debe ser una señal de todo cristiano. Testificamos de Cristo en nosotros cuando mostramos amor ágape. La diferencia entre el Samaritano, el Sacerdote y Levita fue la muestra del amor incondicional (leer historia del samaritano en Lucas 10:30-37). Al samaritano no le importó quien era el herido, lo que hizo que ayudara al extraño prójimo fue el amor que llevaba dentro. Este no limito la ayuda, al contrario, la extendió fuera de su vista. Este pudo haber entregado el herido al doctor y desentenderse puesto que el herido ya estaba en buenas manos, pero decidió ayudarlo hasta que obtuviera la sanidad completa.  Si este samaritano, que no conocía de Jesucristo  y Su sacrificio en la cruz ejercía el amor ágape, ¿cuánto más nosotros los nacidos en Cristo no vamos a mostrar y ejercer ese amor?
Vivimos en un mundo que enfatiza la individualización. Promulga la superación personal y motiva satisfacer el yo…engrandecer el ego. Este da valor a las posesiones y por consiguiente valora al individuo de acuerdo a lo que posee. Lo superficial (exterior) es lo que llama la atención y lamentablemente muchos de los cristianos nacido de nuevo se han envuelto en ese oleaje. Estos comentan que ‘La Salvación Es Individual’ usando los pasajes bíblicos para justificarse (Ezequiel 18:20; Deuteronomio 24:16). Este tipo de cristiano se preocupa muy poco de los demás y si estos alcanzan salvación. Están ensimismados y usan esta frase para justificar su conducta de no evangelizar ni defender la fe cristiana. Pero gloria a Dios por el remanente que ha recibido sabiduría y revelación del Espíritu Santo y está haciendo el trabajo de la comisión Jesucristo mando hiciéramos (Marcos 16:15).

El pasaje bíblico en Hechos 3 muestra el amor filial en acción, pero a la misma vez muestra el amor individual. Si leemos este pasaje cuidadosamente entenderemos el mensaje espiritual que este brinda. Esta es la historia de un paralitico que estaba adyacente a la entrada del templo pidiendo limosna y la actitud de los que entraban al templo. “había un hombre, cojo desde su nacimiento, al que llevaban y ponían diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo” (v.2). Este paralitico era llevado DIARIAMENTE a la entrada del templo…el templo donde los feligreses iban a orar y dar culto a Dios!  Este paralitico pedía limosna a LOS QUE ENTRABAN al templo. Quizás se postraba allí esperando que alguno tuviera misericordia y lo entrara hasta adentro, pero siempre lo dejaban afuera del templo. Quizás algunos le echaban una moneda, otros a lo mejor estaban cansados de mirarlo ahí siempre que iban al templo y por lo tanto lo ignoraban y ya no le daban limosna. Quizás para otros este era un problema y lo esquivaban y se iban por otra entrada del templo. Otros quizás lo juzgaban y le decían que por su pecado estaba paralitico. Podemos deducir varias opiniones, pero la verdad es que este hijo de Dios era omitido/desentendido por sus mismos hermanos; por su propia familia en la fe. Ninguno de los que entraban al templo fijó sus ojos en él.
Pedro y Juan hicieron la diferencia. “cierto día Pedro y Juan subían al templo a la hora novena, la de la oración. Y había un hombre, cojo desde su nacimiento, al que llevaban y ponían diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al templo. Este, viendo a Pedro y a Juan que iban a entrar al templo, les pedía limosna. Entonces Pedro, junto con Juan, fijando su vista en él, le dijo: ¡Míranos! Y él los miró atentamente, esperando recibir algo de ellos. Pero Pedro dijo: No tengo plata ni oro, más lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazareno, ¡anda! Y asiéndolo de la mano derecha, lo levantó; al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza, y de un salto se puso en pie y andaba. Entró al templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios, 10 y reconocieron que era el mismo que se sentaba a la puerta del templo, la Hermosa, a pedir limosna, y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.

¿Cuantos hermanos en la fe existen paralíticos y nadie le ayuda? Ninguno fija sus ojos en ellos ni le da la mano para ayudarlos a pararse y recobrar fuerzas. Esas fuerzas que necesitan para entrar en el templo y gozarse y regocijarse en Cristo. Esos hermanitos que siempre están pidiendo oración por lo mismo a veces le son de molestia a muchos, y aquellos que no llegan a la iglesia son olvidados y se le cataloga como rebeldes. Porque mejor no hacemos como hicieron Pedro y Juan, darle a esos hermanos la mano para que sean sanados, restablecidos y puedan gozarse en la salvación Cristo Jesús les dio. El amor ágape filial nos lleva a preocuparnos por los perdidos, los descarriados, los enfermos, los encarcelados, los abusados, los abandonados, todos aquellos que de una forma u otra están paralíticos y no pueden entrar en el templo por sí mismos. Pedro y Juan le dieron a ese paralitico lo más preciado que tenían, a Cristo! Nosotros también tenemos a ese Cristo que Pedro y Juan tenían…Vamos a darle a Cristo a esos paralíticos y entrarlos a Su Reino!

Los Frutos de la Salvación

Pablo nos exhorta a cuidar de la salvación ya que muchos la toman por costumbre (rutina, habito, etc.) y no le dan el significado esta merece. A Jesucristo le costó la vida el darnos la salvación, entonces ¿cómo no tenerla en alto? ¿Cómo no cuidarla? Hebreos 2:1-3 enfatiza: “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?...”
 
El no cuidar de la salvación es símbolo de falta de amor y respeto a lo que nuestro Salvador Jesucristo sufrió en la cruz; no darle valor a Su sangre derramada por la humanidad. Cuando el creyente vive la vida, Dios le ha dado, como la vivió el hijo prodigo está indicando que la salvación no es digna de aprecio. El sometimiento al mundo, a los deseos del cuerpo y las emociones es seña de un cristiano que conoce el significado de la salvación y por lo tanto la  respeta y valora.  Este aprecia el sacrificio Jesucristo hizo en la cruz por él. En la cruz Jesucristo mostro su amor ágape, amor sin condición; amor que no hace acepción de personas. Ese amor nos salvó de la muerte eterna, por lo tanto ¡la salvación es vida!
En la SALVACION encontramos paz, reconciliación, don, gracia, orgullo espiritual de pertenecer al Reino celestial, esperanza, gozo, liberación, amor, paciencia, virtud, filiación (una familia),  resurrección.  Romanos 5 del 1-11 propaga estos frutos de la salvación:Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado. Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. 10 Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida. 11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.”
Dios anda buscando cristianos con sabiduría y revelación que abandonen los deseos personales y elijan servir a Dios. A estos El usara con prodigios y milagros para mostrar Su gloria en la tierra.
Hermanos en la fe, abracemos la SALVACION con temblor y temor y seremos cristianos victoriosos!!!



 
 
 

Saturday, December 28, 2013

Predicar con Excelencia


(Juan 4:4-26)

El pasaje de Juan 4 del 4-26 relata el encuentro de la mujer Samaritana con Jesús. A Jesús “le era necesario pasar por Samaria” (v.4). ¡Qué hermoso que el Maestro se interesa por UNA alma! ojala todo Predicador, Pastor, hijo de Dios tuviera ese sentir; ¡el sentir que hubo en Cristo! Predicar sin importar la cantidad de personas, ni el lugar de la predicación. La predica de este pasaje bíblico es una de las más influyente, significante predicas dada por Jesús. Es aquí donde ¡El revela su identidad! Jesús se acerca a una mujer, pero no solamente a una mujer, sino a una ¡samaritana! Y se dio a conocer a ella; El revelo su secreto íntimo a esta mujer no aceptada por el Sanedrín. Jesús rompió todos los parámetros sociales ya que los samaritanos y judíos no se llevaban entre sí. ¡Que predica/mensaje de poder fue el que el Maestro predico en esta historia bíblica! Y se la predico a ¡UNA SOLA PERSONA!
El Cristo de la gloria vino a la tierra, dejando Su casa, familia, gloria para reconciliar al hombre con Dios mediante Su sacrificio en la cruz ¡Único sacrificio aceptado por el Padre! No existe otro camino o sacrificio para reconciliar al hombre con Dios...SOLO la sangre de Jesucristo lo hace posible!
Jesús se humillo y vivió en humildad por amor a la humanidad. El no escatimo Su propia vida para congeniar la relación entre Dios y el hombre. Jesucristo es el ejemplo perfecto de amor y humildad. ¿El Maestro serle necesario pasar a salvar un alma? Jesús preparo el ambiente (enviando a Sus discípulos a comprar alimento) para estar a solas con esta hija de Abraham que necesitaba ser liberada, sanada y restaurada. En realidad Él  no tenía hambre física, sino hambre espiritual, hambre de ministrar esa vida. Esto se observa cuando los discípulos regresaron y Él no comió  y le respondió: Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.32 Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.33 Entonces los discípulos se decían entre sí: ¿Le habrá traído alguien de comer?34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra” (Juan 4:31-34). Jesucristo siempre estuvo, mientras vivo en el planeta tierra, y aún continúa intercediendo al Padre por la humanidad; deseando que todos vengan al arrepentimiento y se añadan a la familia del Reino Celestial. Por lo tanto, el Salvador del mundo, Jesucristo, haría lo que fuera necesario por la salvación de UN alma.
Algunos no quieren predicar a una audiencia pequeña. Solo le interesa cuando son invitados a grandes audiencias. Estos muchas veces cambian el mensaje el Espíritu Santo le ha dado de antemano cuando se dan cuenta que no hay muchas personas presente. Contrario a esta actitud es Jesucristo. Él desea que tratemos toda audiencia con el mismo anhelo y alegría, así como Él le predico y se revelo a la samaritana. Nunca sabremos a quien predicamos. Pueda ser que le estemos predicando a un Pablo, Isaías, Jeremías, Abraham, Jacobo, Josué, Samuel, etc. Rara vez sabemos los resultados de nuestras predicas; de ese mensaje el Espíritu nos llevó a enseñar.  Debemos ser sensibles al espíritu y ver cada persona como necesitada de una ministración del Espíritu.  Sin importar que se esté predicando a una audiencia de pastores, ministros, siervos, ovejas, gobernantes, príncipes, de ambulantes, etc. Todo estamos en necesidad de una ministración y visitación personal del Espíritu Santo. Por lo tanto, cuando el Espíritu Santo insta a un mensaje, aunque en ese momento no observemos o se testifique del resultado del mensaje en las vidas de los oyentes/audiencia, debemos proseguir con la misma energía y entusiasmo. El Espíritu es el único que sabe la necesidad personal de todo oyente presente. Dejémonos guiar por el Espíritu y no permitamos que la mente divague a nuestro propio entendimiento.  Satanás lo que desea es contristarnos y desanimarnos para que no continuemos llevando el mensaje de Jesucristo a las vidas, para arrepentimiento, sanidad, liberación, edificación y consagración. Siempre tengamos en cuenta que la Palabra leída NUNCA retorna vacía. El Espíritu se encarga de hacer que esta actúe en el necesitado. Solo prediquemos el mensaje de Jesucristo, a una o millares de personas, con el mismo amor, pasión, entusiasmo, carisma y dedicación, sin importarnos la cantidad o calidad de los oyentes. Jesús nos encomendó llevar Su mensaje, sembrar la semilla, ¡el Espíritu se encarga de producir los frutos!
¡Prediquemos el mensaje del Maestro sin cesar ni mirar a quien!

 

 

 

 




 
 
 
 
 

Wednesday, December 25, 2013

Encuentro Personal


“Ya no creemos en El por lo que tú nos dijiste, sino porque nosotros mismos le hemos oído y estamos convencidos de que Él es verdaderamente el Salvador del mundo" (Juan 4:42b BLA).
En el capítulo 42 de Job (versos 1-6) leemos la respuesta de Job a Dios, “…de oída te había oído, mas ahora mis ojos te ven…” Estos versículos revelan que Job no tenía una relación personal con Dios. Job conocía al Dios de Israel solo de lejos. Al igual que Job, Jacob conocía al Dios de sus padres por herencia, pero no había tenido un encuentro personal con ese Dios. Hasta el versículo 30 del libro de Génesis cuando Jacob dijoY llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” entonces Jacob conoció al Dios de sus padres. El alma de Jacob fue librada solo hasta después de ese encuentro. Conocemos la historia de Jacob, el engañador, mentiroso, etc. Pero, después de ese encuentro, Jacob fue un nuevo hombre, y pudo encontrarse con su hermano Esaú y pedirle perdón.  Hasta ese momento, Jacob lo que pensaba era como escaparse del enojo de Esaú. Planificando sus propias estrategias para conseguirlo. Existen otros pasajes bíblicos donde encontramos hombres, que aunque conocían de Dios, no conocían a Dios en un carácter personal; no habían tenido un encuentro personal con Dios.  Unos de estos son Moisés, también Samuel, Abraham, etc.
Desde la creación, la intención de Dios era de tener una relación personal con Su creación. La mujer Samaritana, después de tener un encuentro personal con el Mesías, su vida cambio. Ella había escuchado que venía el Mesías, pero no tenía entendimiento de la magnitud de su aparición. Según su propio relato, ella vivía una vida en pecado, en fornicaciones y adulterios. Pero al encontrar al Salvador del mundo, recibió su liberación personal. No como ella pensaba y esperaba, que el Mesías vendría a libertar la nación de Israel, el Salvador trajo libertad personal a su vida. Después de obtener su liberación, la samaritana corrió a compartir su experiencia, el evangelio, con sus hermanos samaritanos. Estos le creyeron y vinieron a buscar a ese ‘Hombre’ del cual la samaritana hablaba. Al encontrarse personalmente con Jesús y confirmar el reporte de la samaritana, expresaron: “Ya no creemos en El por lo que tú nos dijiste, sino porque nosotros mismos le hemos oído y estamos convencidos de que Él es verdaderamente el Salvador del mundo.” Estos al tener su propia experiencia con el Maestro, ya no creían por oída sino por experiencia personal…tuvieron su propio encuentro con Jesús.
Al igual que la Samaritana, existen muchos que conocen la existencia de Cristo, pero aún no han tenido su encuentro personal con El. Pasan tiempos en la iglesia, sirviendo y adorando a un Dios que solo conocen de oídas o por herencia (padres, familias, amigos cristianos). Jesús le dijo a la Samaritana que el Padre busca adoradores que le adoren en espíritu y verdad (Juan 4:23 parafraseado). Para adorar al Padre en “espíritu y verdad” esto conlleva una relación propia con El.  Sin un encuentro íntimo con Jesucristo, seguiremos  siendo los mismos en carácter y pensamiento. La única diferencia es que el alma se liberta al albergar a Cristo. También en esa aceptación y reconocimiento de Cristo el espíritu del hombre comienza a llenarse del Espíritu Santo, para ser receptivo a Él y Sus enseñanzas. Las cuales lo llevan a ser ese varón perfecto, a la imagen de Cristo.
Podemos tener años diciendo que somos cristianos, pero si nuestro testimonio no concuerda con ese reportaje, entonces debemos escudriñarnos, porque podría ser que aún no hemos tenido ese encuentro propio con Cristo. Jesús le pregunto a los discípulos, “¿quién dicen los hombres que soy yo…y que dicen ustedes?” (Marcos 27-29 parafraseado). A veces es necesario saber que dicen los demás de nosotros, pero aún más, que dice la familia y los hermanos en la fe.  No se debe tener temor de hacer esa pregunta, la respuesta solo te debe llevar a meditar en tu caminar con Cristo; el nivel de tu intimidad con El.
Sin una relación propia, íntima con el Mesías, el Salvador, el Libertador de nuestra alma, nunca podremos llegar a la plenitud de Cristo; a ser ese varón perfecto Dios diseño para El. La herencia cristiana no es indicación de una relación personal con Cristo. Desea tu propia experiencia en El; anhela una intimidad personal con tu Salvador. Entonces, podrás decir como dijeron Job y Jacob ¡ahora te conozco cara a cara!